Kailos P. (Reflexiones desde mi Powerbook)

El barco del Gobierno deja en tierra a 25 jóvenes tinerfeños

Junio 1, 2008 · Dejar un comentario

Visto en www.eldia.es

El barco del Gobierno canario que acaba de realizar una travesía por todas las Islas con 160 jóvenes dejó ayer en tierra a 25 tinerfeños.

Según explicaron a EL DÍA los propios afectados, “pese a estar un grupo de 30 personas desde las 6:00 de la mañana en el puerto de Las Palmas para salir hacia Tenerife en el barco de Armas de las 8:00 horas, por algún percance ajeno a ellos sólo admitieron la tarjeta de embarque de cinco personas del grupo y los 25 restantes se quedaron en tierra”.

Ante esta situación y “por falta de explicación”, otras cinco personas se desplazaron hasta el aeropuerto de Gando y organizaron por su cuenta el viaje de vuelta, pagándose el billete de avión. Una de estas personas manifestó a su llegada a Tenerife que los cinco piensan acudir a la Consejería de Bienestar Social y Juventud del Gobierno canario para que les abone el importe del trayecto.

Los 20 restantes pasearon ayer un rato por la plaza de Santa Catalina, mientras que uno de los coordinadores del grupo, que vive en Las Palmas se encargaba de organizar la vuelta de todos en el barco de Fred Olsen, que salía a las 14:00 horas. Para calmar el disgusto de estos jóvenes les dijeron que también les facilitarían la comida.

El grupo que se quedó en tierra unas horas ha realizado una travesía de cinco días en barco por el Archipiélago bajo el lema “Canarias, un solo pueblo”. Los jóvenes de entre 18 y 30 años eran canarios y fueron seleccionados según la representación del número de parlamentarios que tiene cada isla. El “Volcán de Tijarafe” salió de La Palma hace seis días y pasó por El Hierro, La Gomera, Tenerife, Lanzarote, Fuerteventura y terminó en Gran Canaria.

Tenían que ser chicharreros, que yo sepa en barco volvían los gomeros, majoreros y chicharreros.

Os dejo una carta que ha escrito una de las que se quedaron tiradas en el puerto:

“Canarias, un solo pueblo” ¿Generosidad o manipulación?

La noche del día de Canarias, hasta se me saltaron las lágrimas de emoción, en la gala celebrada en el Auditorio Alfredo Kraus (de Las Palmas de Gran Canaria), en conmemoración del día de todos los canarios, 30 de Mayo, teniendo siempre en cuenta que el Estatuto de Autonomía de Canarias ya había cumplido un cuarto de siglo.
Además de hacer entrega de las medallas de oro de la citada ciudad a sus correspondientes merecedores, a manos del presidente del Gobierno de Canarias, Don Paulino Rivero, hubo una parte dedicada al viaje que tuve la suerte de realizar junto a 159 “afortunados” más, recorriendo las 7 islas en 5 días.
El único coste era mantener y realzar el sentimiento de unidad que todos los canarios llevamos dentro al pensar en nuestro archipiélago, cuando nos situamos al margen de las estúpidas rivalidades entre islas.
En la gala, se proyectó un video de, aproximadamente, tres minutos, con imágenes grabadas en las excursiones realizadas en las diferentes islas, y también en el interior del barco, puesto que viajábamos con periodistas, cámaras, etc.
En ese momento, varias personas vieron imposible el hecho de contener las lágrimas de emoción, y de tristeza porque el fin de la aventura se acercaba.
Al verles, me contagiaron su leve agonía, y comencé a llorar yo también.
Había sido una experiencia muy corta, pero muy intensa, como suele decirse.
No sólo conocimos lugares y personas provenientes de cada uno de ellos, sino que también, nos conocimos un poco más a nosotros mismos.
El acto había salido a las mil maravillas. En la parte dedicada a la juventud canaria, no sólo se proyectaron las imágenes del viaje. También se leyó un manifiesto elaborado por participantes del proyecto, y al final, adoptamos la “postura” del video del spot televisivo que anunciaba el viaje, el de la canción del “Vivo en un archipiélago, donde tocan el tambor…”. Una figura humana, que acabó siendo el símbolo de todos los participantes del crucero, y del propio sentimiento canario; todos con las manos unidas por punta de los dedos.
La misión era, realmente, ese momento. El momento en el que el Señor Presidente diese a entender a la gente que veía la gala, a través de los diferentes medios de comunicación, que no se olvidaba de los jóvenes canarios.
Nosotros, los 160 jóvenes, distraídos por el hecho de haber ganado un viaje, con todos los gastos pagados, no nos dimos cuenta de que todo era una estrategia política muy bien montada, que culminaría aquel día, en aquella gala.
Tuvimos que sufrir lo que sufrimos la mañana siguiente, para darnos cuenta, de que la noche anterior no habíamos levantado las manos solamente porque aquello representaba algo para nosotros, sino que las levantábamos gracias a unos hilos que movía el señor Paulino Rivero.
Pasar de apenarnos por no querer volver a nuestras casas, a desear con todas nuestras ansias que aquello acabase.
Una vez que tuvieron de nosotros lo que querían, nos dejaron tirados.
A las 5 de la mañana, tras la fiesta de despedida, debíamos desalojar el gran buque de Armas Volcán de Tijarafe, en el que habíamos realizado la travesía a través de las 7 islas, que estaba atracado junto al C.C. El Muelle, y coger una guagua que nos llevase hasta el puerto ordinario de la misma compañía, donde los tinerfeños, herreños y gomeros, tomaríamos un barco que nos llevaría hasta Tenerife.
A pesar de que estuvimos frente al correspondiente barco, desde las 6 de la mañana, vimos como éste zarpaba sin nosotros a las 8 en punto, ya fuese debido a un error de la total descoordinación de los organizadores del viaje (que en todo el trayecto no hicieron más que improvisar), o a un fallo de la propia compañía Armas.
Algunos monitores se quedaron con nosotros, aun pudiendo abandonar la aventura en aquel momento (ya que eran los únicos a los que les salió el billete para volver a Tenerife junto a un par de participantes más), y les debo dar las gracias en nombre de los más de 25 participantes que nos quedamos en tierra, por no abandonarnos, aunque su contrato hubiese acabado la noche anterior.
Ellos averiguaron que el siguiente barco de Armas, salía al día siguiente, a las 8 de la mañana, por lo que tuvimos que salir a pie del puerto de la compañía, cargados con todas las maletas y bolsos de viaje, sin dormir, sin comer, y bajo un sol abrasador, para llegar a la plaza Santa Catalina, que se encontraba a varios kilómetros de distancia.
Tras varias llamadas, vueltas desde la plaza hasta el muelle donde seguía atracado el Volcán de Tijarafe, y atravesando unos cuantos bajones de tensión de los participantes, etc., los ex-monitores consiguieron que Armas se responsabilizara del problema, y nos pagase un billete de vuelta a Tenerife en el Fred Olsen Express, en clase Oro, aparte de un “detallito” que nos prometieron, que por cierto, jamás vimos.
Estuvimos tirados en la Plaza Santa Catalina hasta que salió el Ferry-Bus de Fred Olsen, que nos llevaría a Agaete para embarcar a las 14:00, y aun, a esta hora, no sabíamos nada de la Consejería de Bienestar Social, Juventud y Vivienda; ni del Presidente del Gobierno de Canarias, ni de nadie que realmente tuviese el deber de encargarse de que volviésemos sanos y salvos a casa.
El malestar físico y la impotencia, nos recorría por dentro, y yo personalmente, pensé, que quizás podrían pagarnos un billete a Tenerife con almuerzo incluído, pero seguramente nadie nos “abonaría” nada por la terrible mañana que nos hicieron pasar; ni la grandiosa forma de destrozarnos un viaje, que a pesar de los problemas de desorganización, había sido hasta ese momento, un viaje magnífico, gracias a el hecho de viajar 160 canarios juntos, pues la calidad de nuestra gente se encuentra muy difícilmente en otro lugar del mundo.
Agradezco muchísimo haber podido conocer, y poder seguir en contacto, con gente de cada isla, y poder ofrecer mi casa y mi isla, a una persona de cada una de las 6 islas restantes.
Los tinerfeños, herreños y gomeros, intentaremos borrar de nuestras mentes esa última parte del viaje, y el sentimiento de haber sido totalmente utilizados por nuestros políticos, y acordarnos solamente de nuestros momentos juntos, de nuestro encuentro interinsular, de que esa semana realmente fuimos un solo pueblo, y pensaremos, que al menos el mal trago, nos sirvió para aprender qué clase de personas gobierna nuestra tierra.

Eva Capote Pérez-Andreu
(Una de los que nos quedamos “tirados”).

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