Archivo mensual: noviembre 2008

ME CAGO EN RENFE

Si, ME CAGO EN RENFE Y EN SU SISTEMA DE RESERVAS.

Resulta que iba a ir al FICOD a Madrid (plan de última hora) y pillo el tren de las 7:45 para estar a las diez en Madrid.

Ahora han impuesto esta norma de llevar el billete impreso cuando hace un par de años podía llevar mi DNI y punto.

Cosas del destino compro el billete hace cuatro horas y resulta que me doy cuenta que no lo puedo imprimir.

Pienso en cambiar para otro momento (tendré que seguir el FICOD por streaming tristemente) cuando miro que me cobran 1,65€ por cambiar el billete.

Encima no me puedo quejar a Renfe venta online porque están cerrados de 23:00 a 07:00 y el tiempo límite son 90 minutos antes del tren así que ando listo.

Para colmo en las opciones no me deja poner carné joven (mi carné joven anda caducado en Canarias en una gabeta) y claro no me iba a sacar un carné joven a las diez de la noche pero para hacer el cambio solo me dan: adulto, niño y anciano.

Luego pensé en cancelarlo pero me cobran el 15% del billete por “gastos de anulación” y se pueden tirar hasta UN MES para devolverlo; cuando yo puedo usarlo para volver en navidades a Canarias por ejemplo y me viene mejor.

Llamo a Renfe y me dicen que en ventanilla no me podrán ayudar con mi problema de imprimir el billete, no me pueden hacer un justificante que diga “Este señor tiene su billete”.

Dudo que mi reclamación de carné joven me la den pero total sería como mandar algo a Burocracia Central.

La razón por la que no compré billete de vuelta es porque me voy a Palma de Mallorca y tenía un vuelo de Ryanair para ir el jueves por la tarde; pero tengo otro para el viernes por la mañana porque soy un hombre previsor.

Aquella playa del 93

DOMINGO, 16 DE NOVIEMBRE DE 2008
SANTA CRUZ
Aquella playa del 93
Cuando Santa Cruz de La Palma se encuentra inmersa en el análisis de la futura gran playa de la ciudad, sería bueno recordar que hace ya quince años la ciudad perdió una zona de baño tan peculiar como familiar.

V. MARTÍN, S/C de La Palma

Era el año 93. Santa Cruz de La Palma perdía su principal puerta de entrada al mar. Las necesidades del progreso, de un puerto añejo que quería extenderse, fue el argumento utilizado para entullar la playa del Roque. Hubo oposición. Mucha. Desde fuera de las instituciones. Pero, aún con todo, hace ya 15 años que la capital no tiene playa.

Unas escaleras empinadas, junto al Real Club Náutico, que nadie quiso tocar, daban acceso a la coqueta playa. Al fondo, inerte al paso del tiempo, casetas y barcas de pescadores otorgaban un aire, una imagen, pintoresca, distinta, que desde la lejanía era “observaba” por el actual, más pequeño, puerto comercial.

Era habitual que los usuarios, sobre todo los más jóvenes, se subieran, al menos lo intentaran, a las embarcaciones fondeadas a cierta distancia de la orilla, aveces, incluso, ante la “bronca” de su propietario o de un amigo cercano. Atrás también queda el varadero o la escalera al pie del propio Club Náutico. Era, en el fondo, una playa “familiar”, donde todos, casi todos, se conocían y en la que era difícil encontrar resquicios para la intimidad. Antaño, no hace tanto, había que mirar más lejos, hasta Los Cancajos, donde el lugareño se entremezclaba con el visitante, para que las señas o más que señas de complicidad quedaran en la privacidad.

La playa de Bajamar, a escasos metros de la antigua zona de baño, a menos de un kilometro, no “rompe” el recuerdo. Ni tan siquiera lo altera. Son dos playas distintas. Dos baños contrapuestos. Quizás el agua no fuera tan clara, la seguridad no rayaba lo exigible, pero Santa Cruz de La Palma llegaba al Roque con la toalla sobre el hombro. Los “intrépidos”, seguramente no tanto, tampoco olvidan la “playa de las olas” que, en verdad, no era playa ni era “nada”. Bueno sí, una cala de riesgo bien medido. Un rincón natural para el desahogo.

Salvar la playa. El 1992 nació “Salvar la playa”. Un colectivo ruidoso, de gente comprometida, con ciertas dosis de ecologismo verdadero, de aquel que recuerda a la mochila y la pancarta. Lo tuvieron claro. No necesitaron mucho tiempo para entender que aquello, lo que estaba proyectado, era un atropello al futuro de la ciudad. La cegaba entre cemento, arena y contenedores. Nadie más lo vio. Bueno sí, lograron 6.500 firmas que apoyaban su única reivindicación. Querían seguir bañándose en el Roque. El día 4 de noviembre de 1992, un grupo de 300 personas impidieron el vertido de escombros para la ampliación del puerto. Exigían que la obra se sometiera a la evaluación de impacto ambiental. Fue un acto reivindicativo que caló en mucha gente, aunque no en los “influyentes”.

La voz de la plataforma no se quedó en la Isla, ni tan siquiera en Canarias. Fue un poco más lejos. Mucho más lejos. En 1993, la Comunidad Europea pedía explicaciones sobre las obras que afectaban a la playa. En junio de ese mismo año se abrió una puerta a la esperanza. “Salvar la playa” anunciaba que Política Territorial paraba las obras al entender que habían otras alternativas para la ampliación del muelle. No fue real. La Autoridad Portuaria, que por aquel entonces dirigía Pedro Anatael Meneses, tenía puesta “la directa”. Todos los indicios apuntaban a que las obras rayaban ciertamente la ilegalidad, pero entre palas, bajo aquellas grandes ruedas, la playa moría.

Obras ilegales. Ya sin zona de baño, con la bahía vacía, cuatro años más tarde, era 1997, el Tribunal Superior de Justicia de Canaria dictó sentencia por la cual declara la ilegalidad de las obras de ampliación del puerto de Santa Cruz de La Palma por incumplimiento de la normativa sobre evaluación de impacto ambiental y pidió 200 millones de las antiguas pesetas de aval para paralizarlas, algo que fue imposible de lograr para un grupo de “guerrilleros” sin apoyos institucionales.

Puertos optó por recurrir, se creyó en poder de la razón, y se fue al Tribunal Supremo, que en 2005 resolvió a favor de la plataforma ciudadana, a favor, en verdad, de la ciudad que defendían, que diseñaron, aquellos “locos” con olor a salitre. Sí, es cierto, ya era demasiado tarde. Los contenedores se adueñaron de la entrada sur de la ciudad.

La gran playa. Ahora, cuando ya una generación de adolescentes no vivió aquel pasado, el ayuntamiento de la capital trabaja para la construcción de la gran playa, que estará ubicada en la avenida Marítima. Inversión millonaria, motivos artificiales para protegerla, y sensación de modernidad. Ya no será el 93, quizás ni el 2010, quién sabe, algunos de los que formaron “Salvar la playa” tal vez no la puedan ver, pero se plantea como el recurso fundamental para captar a un turismo de calidad. Será la diferencia, antes al Roque sólo iban los “vecinos”.

La verdad es que yo no tengo muchos recuerdos de esta playa, ya que tenía cinco años cuando se la comieron los políticos con papas fritas para ampliar el muelle, pero siempre me queda una “pena” con que todo lo que es lo de siempre se cambie en “aras del progreso”.

El lugar donde estaba esa playa fue donde rode aquellos locos cortometrajes llamados “Metal Tupperware Solid” en el año 2005.

Morriñavisión: Cerveza Reina

Hoy comienzo una cosa nueva en mi blog “Morriñavisión”. ¿Y qué es eso? básicamente poner vídeos de youtube con spots canarios de una marca.

Para empezar la sección hoy toca la cerveza Reina.

Carnaval 2006

“Arriba esos guanijeys” 2006

Carnaval 2007

¿Qué entienden los peninsulares por una caña?

Estos peninsulares... ¿Cómo pueden llamar a eso caña?

¿Qué entienden los peninsulares por una caña?

El otro día estaba en un bar y pedí una caña y me resultó gracioso el tamaño del vaso.

Cuando lo vi pensé “Coño, un vaso para un pinipon” y estaba con un peninsular en ese momento y le pregunté porque las cañas eran de ese tamaño y no supo responder.

Lo digo en serio, con el tamaño de esos vasos no me da ni para cogerle el sabor, y dicho así parece un borracho, pero es que rompe la vida que cuando yo vaya a un bar y pida una cerveza me den ese mini vaso que hay que calcularlo en milímetros.

Por lo que he visto las medidas en la península van tal que así:

–Un culito: lo vi en un bar que está en la avenida Villamayor, lleno de viejos que juegan al dominó pero que me pareció alucinante (es como un viaje a la España de la postguerra) si no recuerdo mal se llama Bar Paradero y es digno de ver (es Vintage a más no poder). Y es la mitad que un caña penínsular.

–La caña de la península: esa cosa que me enerva cada vez que lo veo, que antes de vivir en la península sólo la conocía de verla en las teleseries. Debe tener entre unos 10-15 cl.

–El tubo: el vaso de cubata de toda la vida con sus 20cl.

–La jarra: la jarra que viene siendo del tamaño de la caña canaria más o menos sobre los 25-30cl

–El litro: el vaso de plástico de 75cl de toda la vida.

–La pinta: en los sitios con cervezas importadas (€€€) con garimbas como Murphy´s o Guiness o Heineken.

Pero por lo general en Salamanca (por mi experiencia) es la caña y el tubo.

Mientras tanto en Canarias han habido dos medidas…

–La jarra (o caña) 25cl 1€
–La jarra grande 40-50cl 1,5-2€

Y luego los tercios a 1,20€

Oh! como echo de menos la cerveza canaria, no le pillo el gusto a la cerveza de la península; ni a la Mahou, ni a la cruzcampo, ni a la San Miguel…

Os dejo algunas de mis fotos a la gran cerveza de las islas Canarias.

Nevera de Dorada

Appetizer [37,000 views in my photostream]

El desayuno de los campeones

Ya hablaré otro día de las arepas…