El barco del amor nacionalista (Día 3)

Ciertamente me he despistado con el diario del barco y ahora que han pasado dos meses los recuerdos no están nítidos como cuando volví del barco del amor nacionalista (nombre que me inventé yo ante tanto discurso de políticos de coalición canaria; no por las bacanales de sexo y lujuria que ni siquiera existieron en mi imaginación.

Atracamos en el puerto de Santa Cruz tras un par de horas de sueños tras la parranda que nos tiramos en La Gomera nos separamos en grupos, a mi grupo le tocó visitar las cañadas del Teide y a los del otro grupo fueron al jardín botánico.

Tras un buen rato de guagua llegamos al Teide, nos avisaron que haría frío pero la verdad es que había un sol de justicia (un solajero). Hacía unos cuantos años que no iba y aproveché para sacar la típica foto del Teide:

El billete de 1000 pesetas

Tengo más fotos del Teide que todavía me faltan por editar porque los archivos estaban corruptos a ver si un día de estos les meto mano. Después fuimos al centro de visitantes, un poco soso para mi gusto, antes de bajar a La Laguna para almorzar en la plaza del Cristo.

Lagartijos

Mi cuerpo estaba un poco desorientado por una sobredosis de cafeína causada por las dos-tres horas diarias que dormía en el barco por las noches. Fuimos al museo de la ciencia que sinceramente me aburre por lo poco que tiene aunque cuando era niño tenía un cierto encanto pero después de haber ido unas cuantas veces me resulta monótono y aburrido pero está claro que no se puede comparar con otros museos de la ciencia, en todo caso con el Elder que no es la panacea justamente.

Museo de la ciencia

Después de la visita del museo bajamos en guagua a Santa Cruz para ver una exposición en Santa Cruz donde nos regalaron un libro de fotografía titulado Santa Cruz 2003. La exposición estaba bastante bien (no he subido fotos no sé muy bien porque). Después tuvimos que esperar por la guagua para volver al barco lo cual a mi parecer era bastante estúpido porque nos tiramos más tiempo en guagua que si hubiéramos ido caminando desde el Teatro Guimerá hasta la dársena donde estaba el Volcán de Tijarafe que no había ni un kilómetro pero es solo una opinión.

Volví al camarote, descargué las fotos de la Canon, me puse el bañador y me fui a darme un baño a la piscina en la cubierta del barco. A la vuelta me encontré con esto:

Camarote 652 (diversión sin par)

Esa noche se dio la primera gran bacanal del barco, que aunque fue “libre de alcohol”, fue un tanto hardcore. La fiesta espartana fue grandiosa, las palabras sobran:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s