La edad tiene fecha de caducidad

El año de mis veinte años está apunto de expirar. Antes los cumpleaños por algún motivo molaban, un mes antes ya solía decir que tenía el año de más ya que por algún extraño motivo me resultaba “cool”.

Pero de hace unos años la idea de hacerme “viejo” ya no me agrada tanto. Si bien está del carajo separarse de la pubertad con su acné y sus cosas de la edad. La verdad es que echo eso de menos. Un tiempo cuyo máxima preocupación era esperar al viernes por la tarde para jugar a los videojuegos con mis amigos, por aquel entonces ni siquiera salía de marcha, pero el tiempo tiene que pasar ya que no queda otro remedio.

Mirando la vista atrás el año de mis veinte años no es que fuera malo pero pudo haber sido mejor (para que nos vamos a engañar).

Miami (aunque fue un mes antes de mi cumpleaños), aquel viaje de cumpleaños que era para un fin de semana y se quedo en 17 días entre Tenerife y Gran Canaria, el barco del amor nacionalista en el que casi me vuelvo Paulinista con tanta propaganda de coalición canaria, un verano sumamente etílico, la vuelta a Salamanca después de mi mal llamado “año sabático” o las dos escapadas a Mallorca y Londres.

Pero al año de mis veinte años le ha faltado sal, chispa, gracia, garbo. Si se supone que estos son los mejores años de mi vida guardame un cachorro como diríamos en mi isla.

Y mi nuevo año, el de los veintiún años, se presenta no mucho mejor que el anterior con una larga lista de dudas e interrogantes tanto a nivel personal como a nivel general.

Cada vez que leo la prensa o veo la tele o escucho la radio oigo hablar de la crisis siempre me acuerdo del videojuego time crisis supongo que es una mera relación de palabras. El mundo se va a la mierda al parecer; no me he parado a leer mucho todo estas movidas de que en el 2012 se va a acabar el mundo pero es como si lo pareciese pero sobre este tema escribiré un post más adelante.

Intentar escribir una novela de ciencia ficción, terminar el guión de “Last summer” de una vez, vivir la vida y mejorar como “creador” creo que pueden que sean mis objetivos para las próximas cincuenta y tres semanas, aunque dudo que todas estas cosas me lleven tan poco tiempo.

Leeré esto dentro de un año y me riere o no (a lo mejor estoy muerto, caput, a dos metros bajo tierra, en el nicho…) pero lo más seguro que 2009 sea igual de monótono que lo fue 2008.

Espero que las tres semanas de vacaciones que tengo por delante a partir del jueves me sirvan para enfocar las cosas desde otro ángulo.

Una respuesta a “La edad tiene fecha de caducidad

  1. Bueno, la verdad es que por lo menos no me siento tan raro en el sentido de sentir que mi vida no va a ningún lado y tal. En fin, no sé que decirte salvo que me siento muy identificado con lo que has escrito.

    Ojalá 2009 sea mejor.

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